El día exquisito en que me azulaste
bailándome el flamenco en un tablao
la dueña del local me discutió de política
sentada en la misma mesa y con 7 sangrías encima,
le tomé la mano al salir del local y la dejé en el auto
en paralelo a tí que me decías
"deberíamos irnos a mi casa".
Te dejé en el bus y caminé junto a una pareja
y cada uno durmió en una cama separada,
ella me manoseó mientras él dormía
tal como vos dormías en tu casa.
Yo sigo pensando en tu mano mágica (chica mágica).
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