lunes, 9 de noviembre de 2009

Al minuto de que Diego, Stefanie, Finn y Eduardo (mi familia en los próximos tres meses) se han ido del departamento, salgo hacia la escuela y me encuentro con mi vecina del quinto piso que intenta abrir la puerta del ascensor: nos miramos.
"Está malo", me dice, sujetando a sus tres perros chicos de las correas. "Siempre está malo", respondo. "Que tenga buen día", dice, y parecimos vecinos normales, en un día normal de vecinos, pero fue demasiado formal, siendo que, el día anterior y el anterior, cada vez que nos saludamos fue con un beso en la boca.
Caminó hacia la escalera y vi que una chica estaba trapeando el piso, nos miramos fijo y me fui.
La locutora es vivaracha, por eso nos llevamos bien.

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