Yo te amo,
por eso duele,
dijo,
después de un silencio largo durante el que
la abracé firme con mis manos en su pecho,
luego de que llorara tanto en el baño del departamento
con el dolor de su sexo en mis dedos
y mi cuerpo entero sobre su rostro.
Golpeé por varios minutos la puerta blanca
para que su palidez desnuda volviera a la cama blanca,
llorando -siempre lloras tanto, maldición-
para beberte las lágrimas sin darte cuenta
y tratar
de omitir el malestar de la condición.
Es que tu virginidad me aterra.
4 comentarios:
¿Dónde queda tu casa? ¿Aquí?
Si es así, soy una patuda porque pasé y me quedé en momentos por largos minutos sin pedir permiso :D
Saludos, joder.
Un adiós y un abrazo.
Atte.
Gabriela.
desearia poder vomitar tus lagrimas...
Ya aprenderé a tocar esta puerta, supongo. Si no lo logro, a patadas entraré de igual forma. Como dice el lema:
"Por la razón o la fuerza"
Jajaja.
Pd: Estoy mal de la cabeza :P.
Quiero más letras para leer.
One kiss.
Chau, cuídate.
Atte.
G.
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