sábado, 20 de junio de 2009

Un sms en el teléfono luego de escribir huevadas en la mesa del lugar más maraco de la cuadra de José Miguel de la Barra, y la llamada directa mientras estaba en el banco y decidió largarse al cuartucho ese que le calentaba tanto y cuando me escuchaba se masturbaba despacito para que no la cacharan tanto, y prefirió largarse al Sure, para descansar un tanto y pasarse películas, decir entre tanto no quiero engancharme, y lamía despacito con sus orejitas puestas, lamía despacito con sus orejitas puestas, lamía despacito con sus orejitas puestas, como un bichito mirando pa'rriba, la figura mínima y tierna, macabra y perfecta con boquita chiquita como de piba, como de piba inclinada y preciosa de labios colorados como de chica preciosa de labios chiquitos y colorados, miraba pa'rriba haciendo cariñito, pa' no engancharse, quedarse con lo que había, quedarse con lo que habia, traducir sin mutar los cariñitos, en el silencio ahuevonado de los lugares comunes; mantenerse en el silencio ahuevonado de los lugares comunes, el callo de la misma mano en el mismo de los seis labios.

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